Martín Espinoza C. |Jueves 5 de octubre 2017

Pedro Edmunds está evaluando dos posibles caminos: un diálogo con el Estado chileno con la mediación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, o llegar hasta la Comisión de Descolonización de las Naciones Unidas, una instancia que podría llegar a darle las garantías para que una eventual consulta sobre el destino de la isla sea vinculante. El camino hacia mayor soberanía avanza de a poco en la polinesia.

El proceso de referéndum vivido en Cataluña generó un eco que alcanzó a llegar hasta la polinesia. Ahí, miembros de la comunidad rapanui, han manifestado públicamente su interés en la consulta y fue el mismo alcalde de la isla, Pedro Edmunds (PRO), el que declaró esta semana que “lo que está pasando en Cataluña nos identifica”.

Acá aclara los dichos sin contradecirlos y da cuenta de los caminos que tomará la demanda isleña.

¿Qué deudas usted considera que tiene el Estado chileno con Rapa Nui?

La primera y única, que por un siglo y 29 años estamos reclamando, es reconocer que existimos como un pueblo oceánico, originario de la polinesia, pero chileno. Esa es una deuda reclamada desde su origen, cuando se firmó el tratado en 1888. En ese tratado están estipuladas cuatro obligaciones para las dos partes, Rapa Nui y el Estado protector, Chile. Ese tratado Chile no lo ha cumplido. Esa es la deuda. Además de esa deuda, Chile ha ido incumpliendo una serie de otras cosas.

¿A qué se refiere específicamente?

Por ejemplo, el arrendar la isla por casi 4 décadas a empresas explotadoras extranjeras, con toda su gente en el territorio, sin mediar derechos básicos y mínimos. Posterior a eso, al término del contrato, por ahí por el 1938, se inicia una administración castrense a través de la Armada de Chile hasta el año 65. En ese periodo hubo una seguidilla de violaciones a los derechos humanos. Nosotros estamos yendo al Juzgado Local, con miras a que llegue a la Corte Suprema y se sancione al Estado por las violaciones a los derechos humanos.

Hemos llegado a un nivel en que estas deudas las estamos llevando por dos caminos: El primero es vía Naciones Unidas, a la comisión de Descolonización. Estamos tomando ese camino de a poco, porque tiene un costo económico enorme y nosotros estamos solos en esto. El otro camino es mucho más certero, se fundamenta en hechos verídicos. Es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que esta nos ayude a mediar con Chile y su gobierno de turno. Si el gobierno desatiende la solicitud de la Comisión Interamericana de sentarse en una mesa para dialogar con nosotros, sería entonces la oportunidad para nosotros de llevar el caso a la Corte Interamericana.

¿Cuál es la demanda en concreto y qué respuesta esperan de parte del gobierno?

Lo que queremos es poner nuestros antecedentes por enésima vez y hablar en base a ellos. Cuando se firmó el acuerdo entre Chile y la isla, se firmó basado en 4 puntos. El primero es de la soberanía. El segundo punto tiene que ver con el respeto de que la propiedad total de la isla le pertenece a la isla. Chile lo ha violado, usurpándola. El tercer punto es el de las acciones de un país amigo. Se llegó al acuerdo solicitando a Chile la protección y ahí Chile se comprometió a la defensa del territorio, a la promoción y protección de su gente y a la protección y desarrollo de su economía. Lo que nosotros queremos es dialogar, pero no bajo sus condiciones, que es imponernos las leyes y la Constitución ante cualquier cosa. Eso no es diálogo.

Usted ha señalado que mira con interés el proceso que acaba de vivir Cataluña. ¿Tiene algo en común lo que está pasando allá con lo que podría pasar en la isla?

Hay aspectos en común. Uno de ellos es el referéndum. Para llegar a tomar una decisión sobre cuál sería la figura de relación con Chile en el futuro va a tener que llegar un referéndum, pero a nosotros nos gustaría hacerlo a través de la Comisión de Descolonización que tiene las Naciones Unidas, porque así tendríamos extremas garantías de que las naciones que están en esa comisión velarán por que el proceso de referéndum sea vinculante y obedecido por Chile. Distinto es el caso catalán, porque lo hicieron, entre comillas, a la mala. Pero al final el resultado es el mismo. Provoca, llama la atención y dice que hay un pueblo que quiere que se cumpla con un deseo de independencia, por eso nos identifica.

¿A usted le gustaría que en ese referéndum a la ciudadanía se le consultara por sus anhelos independentistas? ¿La independencia es una opción para Isla de Pascua?

La independencia es una opción, obviamente. Mi mayor deseo es que se consulte al pueblo. Pero no nos adelantemos. Nos estamos adelantando décadas de trabajo del pueblo catalán. Nosotros estamos recién partiendo, y no hemos llegado a dialogo todavía. Lo que pasa en el país catalán nos identifica, pero después de todo un proceso y un caminar.

Y su postura personal, ¿es por una Isla de Pascua independiente?

La mía personal, es la autonomía.

Eso no conlleva independencia…

No. Autonomía.

Para eso necesitarían ser declarados una colonia chilena por el Comité de Descolonización…

El Comité abre un dossier y llama a las partes a sentar las bases del diálogo. Ahí uno plantea sus pretensiones. Independencia, autonomía, autodeterminación… Una vez decidido eso, se comienza a trabajar todo lo que tenga que hace para acercar las partes. No hemos llegado a eso todavía. Autonomía es lo que yo le he pedido al presidente Ricardo Lagos en 2001, a la presidenta Bachelet en 2006, se lo pedí a Piñera, como su gobernador, y lo estoy pidiendo hoy día.

¿Y cuál es la diferencia entre el estado actual de la isla y una eventual soberanía?

Una tremenda diferencia en aspectos administrativos, políticos, de representatividad, económicos, de contar con recursos propios, en aspectos de decisión local, de medidas de protección. Son muchas ganancias. Aquí uno no puede anteponer reglas locales acorde a las costumbres o a la cultura. Por eso está la tole tole en el sur de Chile.

Usted entonces estaría a favor de la plurinacionalidad.

¡Totalmente a favor! ¡No hay que tenerle miedo a la dignidad de los pueblos! Los pueblos necesitan ser dignamente reconocidos como naciones dentro de un Estado independiente. Chile tiene varias naciones y hay que favorecer a esos pueblos dándoles dignamente su razón de existencia. Hay que modificar de una vez por todas esta carta tramposa y trucha que se llama Constitución del 80.

¿Y cuáles serían los próximos pasos? ¿Hay algún espacio acordado con el Estado chileno para comenzar el diálogo?

No, en este momento no lo hay. Si tú le consultas a ellos te van a decir que estoy mintiendo, y que están teniendo diálogo permanente con el pueblo rapanui. Pero te voy a decir con quién: Ellos tienen diálogo con la gobernadora de la isla, que es funcionaria del ministerio del interior, entonces es dialogar con un funcionario de ellos. También dialogan con una comisión compuesta por 14 miembros. De los 14, 9 son funcionarios del Estado, de Bienes Nacionales, Defensa, Educación… todos del continente, no rapanui. Los otros 5 son elegidos por los rapanui. Pero siempre el Estado, con su maquinaria, impone. La votación siempre se inclina para su lado. ¡Eso no es dialogar! eso es tramposo. Al final termina embaucándonos y apoderándose de las mentes y corazones de los rapanui. Ellos dicen que están dialogando con nosotros, pero acá existen instancias ancestrales de liderazgo, como el Consejo de Ancianos, conformado por matriarcas y patriarcas de la etnia, muy respetados por todos Y también tenemos un consejo de jefes y el parlamento rapanui. Existen todas esas instancias, son todos rapanui en ellas y están todos alineados con el mismo pensamiento.

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