Abril Becerra |Martes 31 de octubre 2017

Durante más de 50 años de carrera, el periodista ha logrado ser testigo de distintos hitos: la fundación del Canal 9, la censura informativa durante dictadura y la transición de un proyecto televisivo de carácter educativo a otro completamente comercial. Por ello, mira con añoranza aquellos años donde era posible ver en pantalla programas de música, teleteatros y pintura.

Antonio Freire es de aquellas personas que ha dedicado su vida entera al periodismo y, sobre todo, a la televisión. Durante su carrera, por ejemplo, formó parte del primer equipo del Canal 9, antigua señal de la Universidad de Chile que posteriormente se transformó en Chilevisión. También participó en las primeras emisiones de TVN. Incluso, fue jefe del Departamento de Cine y Televisión de la UTE entre 1974 y 1975.

Y es que para él la televisión no ha sido ajena, ya que se ha desempeñado como animador, director, editor, reportero y crítico. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, el comunicador se convirtió en un testigo de cómo la televisión perdió su carácter cultural.

“Si uno empieza a recordar aquellos años, y para que la gente joven se haga una idea de lo que entonces era la televisión, tiene que decir que todos los días, todas las semanas, todos los meses, uno podía ver programas que eran absolutamente didácticos”, comenta nostálgico el periodista.

¿Cómo eran esos años cuando la televisión estaba en manos de las universidades? ¿Cómo eran los tiempos del Canal 9?

Indudablemente tengo la camiseta puesta con la televisión de aquellos años. Esa televisión en manos de las universidades que empezó con la Universidad de Chile y la Universidad Católica, pero ya no queda nada de eso. Absolutamente nada. Y es muy triste porque si nosotros nos retrotraemos a esa época vemos que no disponíamos de los millones y millones de dólares con los que ahora se cuentan, pero hacíamos televisión educativa y cultural.  Había programas de pintura, dibujo, teleteatro, presentación de coros. A mí incluso una vez me tocó dirigir una presentación de la Sinfónica. También se mostraba a grandes autores nacionales, pero todo ese panorama se vino abajo. De eso no queda nada.

¿Cuándo se produce la transición de una televisión universitaria y  pública a una comercial?

Aquí uno tiene que referirse a la historia, porque precisamente todo esto tiene un trasfondo político, porque cuándo Pinochet en 1990 dice hasta aquí llego, él deja el escenario listo para la televisión comercial, autorizando el Canal 4 y el de Claro. Ahí empieza la televisión a perder todos los rasgos y la intención de hacer cultura. Todo se vino abajo y empezamos a irnos por el otro lado: por el lado de la chabacanería, de la ordinariez, de la vulgaridad.

Y nosotros, como hombres de Concertación, en ese instante, no supimos rescatar los valores de la TV universitaria, por el contrario, nos dejamos llevar por estos cantos de sirenas y mantuvimos a todos los rostros de la dictadura y ahora recién empiezan a decir por ahí: ‘oye, pero si este personaje era de esa época’. Todos ellos sobrevivieron y nosotros ni siquiera fuimos capaces de crear figuras nuestras que tenían que haber sido las que en este instante estuvieran sirviendo de ejemplo a todas las nuevas generaciones.

Pero lo más grave que tengo que mencionar es que incluso el rector Ignacio Sánchez de la Universidad Católica dijo que ellos están pensando, seriamente, en deshacerse del porcentaje que le correspondía dentro del Canal 13. Esto significa que se va a poner una lápida a aquello que fue tan hermoso y romántico, que era la televisión universitaria.

Y respecto de la situación que enfrenta TVN,  ¿cuáles cree que han sido los factores que han llevado al canal a este déficit económico?

Aquí hay factores administrativos, económicos y políticos, pero esto va hermanado con la mala programación y los errores que se han cometido. Ahora, yo tendré mucha consideración por la habilidad política de Solari, quien es el director de TVN, pero creo que a él se le debe gran parte del estado en que se encuentra el canal nacional.

Pero voy a traer a colación algo que ocurrió cuando comenzó la democracia, porque entonces se encontró el canal, prácticamente en el suelo. En esa época había grandes intenciones de privatizar TVN y eso, indudablemente, también es un tema que se está conversando, porque hay quienes creen que es el momento de hacerlo. Entonces, se ve un panorama que es bastante incierto y eso es grave, porque tenemos que pensar que TVN, la televisión pública es la única que se preocupa de darle alguna identidad a lo que es la cultura. Entonces, es grave si se llegara a producir cierto fenómeno de privatización.

Pero, si TVN cambiara su programación de forma tal de dejar de competir con los canales comerciales, ¿cree que podría salir de la crisis por la que atraviesa?

Aquí hay que usar la palabra digna: tener una programación digna que no se iguale con las demás. Quizás buscando plataformas tecnológicas que permitan bajar los costos. Pero creo que es probable hacer televisión con características mucho más notables que las que estamos haciendo actualmente. Es cuestión de habilidad, también es cuestión de saber golpear las puertas, de saber elegir a los personajes, de saber elegir los temas. Además, lo que está salvando en este momento a Canal 13 es su señal cultural. Es decir, vale la pena arriesgarse.

Entonces, ¿cree que es viable realizar un proyecto como el Canal Encuentro de Argentina?

En Telecanal se pasa un programa de conciertos que es sensacional y que tiene este tipo de características de financiamiento. Entonces, si ellos lo hacen, por qué no lo podemos hacer nosotros. En fin, hay tantas cosas que se pueden realizar, pero indudablemente aquí la cosa es arriesgarse.

Para ésta y otras noticias culturales http://radio.uchile.cl/cultura/