¿A quién pertenecen los espacios públicos? Al tratar de resolver esta interrogante, se está entrando abiertamente en un debate sobre un terreno que está en disputa, no solo en el campo de análisis de lo social, sino también en lo que la arquitectura define como tal y lo que en materia legal se regula en cuanto a su existencia y uso. En ello, el ciudadano común, el transeúnte que incorpora el tránsito urbano como parte de su cotidianidad, define el espacio público como algo que le pertenece, pero que al mismo tiempo le es ajeno: aquí muchas veces recrea y da vida a sus interacciones sociales, pero también se limita en cuanto a su uso, a la hora de equiparlo y ajustarlo a sus necesidades, puesto que no pertenece solo a él, sino a un imaginario colectivo que es de todos y que, a la vez, es de alguna entidad que regula, administra o incorpora.

Siga leyendo el artículo de: Gabriela Ferada Acuña en la página 31 de nuestra Revista de Gestión Cultural MGC.  Seguir leyendo