Por Francisca Pérez y Andrés del Real 8 ENE 2018

Los artistas de este género en sus diversas versiones, lucen los calendarios más abultados en enero y febrero.

Es un dominio casi sin contrapeso. Si bien durante el resto del año son los que llevan la batuta en los escenarios locales, con presentaciones durante todas las semanas, es en el verano cuando se dispara la actividad en vivo de los diversos exponentes locales de la cumbia y sus derivados, quienes lucen la agenda más apretada del circuito musical entre enero y febrero, muy por sobre el promedio de sus colegas de otros géneros.

Por ahora, y considerando que todavía quedan shows por cerrar y no pocas contrataciones de última hora, la cartelera veraniega 2018 tiene como soberanos a Villa Cariño, cuyo itinerario hasta ayer contemplaba 35 fechas en diversas ciudades de Chile entre comienzos de año y fines del próximo mes. Una intensa agenda estival para el conjunto santiaguino, que ha plasmado en los escenarios el amplio arrastre que hace años ostenta en radios y en plataformas digitales, donde figuran entre los artistas chilenos más escuchados.

Quienes también tendrán un verano agitado serán los integrantes de Santa Feria, otro de los fenómenos recientes de la música bailable hecha en Chile. Extendiendo su exitosa temporada 2017, los autores de la “cumbia casera” -como bautizaron a su fusión de ritmos latinoamericanos- ya tienen 20 fechas cerradas en distintas ciudades, incluyendo su debut en el Festival del Huaso de Olmué el 27 de enero y dos eventos en el Teatro Caupolicán junto a otras agrupaciones.

En ambos casos, la agenda veraniega de estos conjuntos se nutre principalmente de los múltiples festivales regionales que se realizan durante estos dos meses. Los organizadores tienen como prioridad a los autores de los éxitos bailables del momento, y no es casualidad que tanto Villa Cariño como Santa Feria hayan publicado nuevos álbumes de estudio en 2017. De hecho, pese a que el consenso de la industria es que el panorama actual no alcanza las dimensiones de las mejores épocas, los integrantes de Villa Cariño comentan que las fechas de verano que acumulan hasta ahora representan un alza de 15% respecto al año pasado.

En el listado aparecen también Guachupé y sus doce presentaciones confirmadas hasta ahora en distintos eventos del país, para presentar su nuevo LP; el extenso tour estival de Banda Conmoción para lanzar su disco Festejo, con paradas en la Cumbre del Rock Chileno y el festival Womad, y el movido verano que tendrá Moral Distraída, otro de los nombres más populares de la escena, con veinte shows amarrados hasta mediados de febrero, en su mayoría en festivales de provincias.

“En general los veranos son buenos para todas las bandas [de cumbia], siempre hay 20 o 25 shows grandes en el verano”, señala Rodrigo Medel, bajista y fundador de Tomo como Rey, otros de los más requeridos por el público en estos días. Para el músico, el crecimiento de la escena produce más fechas veraniegas pero también cierta fragmentación: “Nosotros hace dos años tuvimos un peak de 20 shows, ahora tenemos 15 y esperamos llegar a 20, pero como cada vez hay más grupos se abren más alternativas para los municipios, que en general organizan los festivales de verano”, añade.

Claro que no todo es nueva cumbia chilena cuando se trata de actividad estival, una época de alta demanda para algunos de los principales exponentes de las vertientes más románticas del género. Es el caso de Américo, quien en el verano alcanza su mayor ritmo de presentaciones, por sobre meses fuertes como septiembre y diciembre. El cantante, hasta ahora, suma 28 shows hasta fines de febrero, como parte de una gira nacional que también contempla un par de shows en Bolivia y Ecuador.

Noche de Brujas, otro de los grupos de cumbia más escuchados del país, tiene hasta ahora un tour local de 19 fechas, aunque en los próximos días se anunciarán nuevos shows para acercarse al promedio de 20 recitales mensuales que el grupo tiene en esta época.

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