Autor: Paulina Sepúlveda Garrido. 06/08/2017

El canquén colorado, uno de los cinco gansos que habita el país, está al borde de la desaparición. De los miles de ejemplares que había en 1950, hoy no superan los 500 y con solo 14 parejas reproductivas.

A mediados del siglo XX el conejo silvestre europeo (Oryctolagus cuniculus) fue una de las primeras especies exóticas que se introdujo en Tierra del Fuego.

Se buscaba aprovechar su piel y carne como una oportunidad de desarrollo económico. Pero su presencia y propagación amenazaron los ecosistemas y especies nativas, causando serios daños ambientales. Rápidamente se convirtió en plaga.

¿La solución? Introducir otra especie: el zorro gris. Este se aclimató muy bien a la zona. Pero creó otro problema: su dieta incluye los huevos de aves, afectando especialmente al canquén colorado (Chloephaga rubidiceps), especie endémica de la Patagonia.

Hasta la llegada del zorro gris, la población del canquén colorado se estimaba en miles los ejemplares y representaban más del 50% de los gansos silvestres de Tierra del Fuego. Pero el número comenzó a descender dramáticamente por la depredación que el zorro gris realiza a los nidos.

Conservación y protección

Su situación hoy es muy preocupante. El último censo de 2015 estimó su población en apenas unos 500 ejemplares y sólo 14 parejas reproductivas en la Patagonia, zona exclusiva donde anida esta ave.

Hace dos décadas fue clasificado como especie “en peligro” en el Libro Rojo de Conaf. Por ello, en 1998 quedó protegida en el Reglamento de Caza, y en 2007 fue clasificada como especie “En Peligro” por el Reglamento para la Clasificación de Especies Silvestres del Ministerio del Medio Ambiente, que indica que la probabilidad de extinción en estado silvestre es de al menos 20% dentro de 20 años o cinco generaciones.

Ricardo Matus, naturalista y ornitólogo del Centro de Rescate de Aves Leñadura, explica que si se consideran los ejemplares de Chile y Argentina (también habita en las islas Malvinas), se habla de unos 1.200 individuos. “Pero en Chile, el último censo de 2015 registró entre 450 a 500 ejemplares y 14 parejas reproductivas”, dice.

El área que ocupan en la Patagonia en Argentina, corresponde a su área de invernada donde se agrupan en bandadas. “En la zona de cría, que es en Chile, están dispersas en un área muy amplia, por eso el censo registró 500 ejemplares, pero no sabemos cuántos hay”, explica Matus.

Hoy se encuentra muy amenazada por la radical modificación de su hábitat, agrega. “La introducción del zorro gris para eliminar el conejo, y otros carnívoros terrestres como el visón, son responsables de la disminución de su población. Ellas no tenían depredador y no estaban preparadas”.

Una de las últimas medidas tomadas para protegerla data de julio, cuando el Ministerio de Bienes Nacionales entregó 26,16 hectáreas en Punta Sedger, desembocadura del río San Juan, a 58 kilómetros al sur de Punta Arenas, para la creación del Monumento Natural Canquén Colorado. El área ya era parte del Sistema Nacional de Aéreas Silvestres Protegidas del Estado, pero con el anuncio ahora será un área protegida. En la zona se instaló además una reja para delimitar y resguardar el lugar de especies invasoras que afecten su reproducción.

La ministra de Bienes Nacionales, Nivia Palma, dice que conservar y aumentar su población, es tarea de distintos organismos del Estado. “Sus áreas de reproducción se encuentran en gran parte en suelo fiscal de la región de Magallanes, constituyéndose en un desafío para el Gobierno”, dice.

Hoy se sabe que la especie está dispersa en un área de distribución muy amplia, “pero en San Juan hay 100 ejemplares y el 50% de las parejas reproductivas, por lo que el monumento podrían tener un gran impacto para asegurar el éxito de su capacidad reproductiva”, explica Matus.

En ellas lo más complejo es la reproducción. Las parejas, que se caracterizan por ser monógamas, tienen que tener un territorio y defenderlo. Pero además, no son aves coloniales, y tampoco todas las parejas pueden reproducirse.

Humberto Gómez, presidente de la Agrupación Ecológica Patagónica, dice que si bien el problema se arrastra hace décadas por la llegada de depredadores, no descarta la acción del hombre en ese descenso. “Hoy está en peligro porque estamos ocupando todo su hábitat. Los perros y el visón los afectan, pero también las carreras de motos y la gente que acampa en sitios de nidificación. Por eso es importante proteger el lugar”, aclara.

En este caso, dice Gómez, no se trata de un problema aislado. “Las aves son viajeras, ellas delatan que estamos haciendo las cosas mal si se están extinguiendo y se puede hacer conservación y conciencia sobre el tema”.

Por ello destaca la relevancia de concientizar sobre la importancia del canquén colorado.

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