Desde la irrupción de la tecnología y un mundo globalizado, existe una radical transformación en el concepto de cultura y socialización, ahora más enfocada a las experiencias que al consumo cultural. Es decir, el modelo de gestión cultural tradicional ha mutado. Hoy, lo que hace único a un objeto ya no es el producto en sí, sino la historia que lo envuelve; finalmente, las experiencias v/s el objeto. Esto supone un reto para los profesionales de la cultura y organizaciones en el desarrollo de sus proyectos.

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