Si la planificación es al diseño de la acción cultural la posibilidad de transformar el estado de las cosas, podemos afirmar entonces que no es posible pretender cambiar algo sin conocerlo.

La pregunta acerca del uso del espacio público para la cultura no es nueva ni poco relevante. De seguro se lo planteó Violeta Parra al instalar su Carpa en La Reina en los años sesenta, o cuando instalaron la feria de las artes plásticas en el Parque Forestal en los sesenta. Lo mismo ocurrió con la obra teatral La Negra Ester y su periplo por las poblaciones a finales de la década de los ochenta. Ya en los noventa, las “Fiestas de la cultura” hicieron pensar el espacio público y su uso por parte de la ciudadanía. Y hoy las instalaciones e “intervenciones culturales” de estos días nos exigen pensar el espacio urbano y su apropiación. En fin, distintas respuestas en diferentes tiempos a la pregunta que motiva estas líneas.

Siga leyendo el artículo de: Roberto Guerra V. en la página 63 de nuestra Revista de Gestión Cultural MGC.  Seguir leyendo