Territorios e Identidades: lugares habitados y «no lugares» para recuperar

Cuando en la gestión cultural se habla de “territorio”, no se está haciendo referencia a un espacio físico delimitado, sino a un espacio-tiempo mental y emocional –simbólico– construido socialmente por la propia comunidad que lo habita y le otorga sentido. Se trata de un “espacio cultural” –o sociocultural–, geohumano, codificado de cierta manera, que vive y se desarrolla en el interior de las personas; en el consciente e inconsciente colectivo de quienes pertenecen a un determinado lugar. Se trata, entonces, de espacios físicos humanizados, intervenidos por el ser humano. Es cierto que originalmente existen “terrenos naturales”, cuyo valor radica en una cierta identidad de base, construida por los “otros seres vivos” que lo habitan –vegetales y animales–,  pero mientras no haya seres humanos que lo interpreten y transformen, el espacio no logrará adquirir la categoría cultural que lo convierte propiamente en un territorio. De hecho, cuando los terrenos son habitados por hombres y mujeres, hasta las piedras pueden adquirir significado y, por lo tanto, un valor simbólico. Claro está, sin embargo, que también existen espacios físicos abandonados por el ser humano, que pierden su categoría de “territorios” o, si se quiere, son “territorios muertos”. Se trata de los “no lugares” (Marc Augé) que, marcados por nuestra ausencia, carecen de sentido y contenidos humanos. Son meramente funcionales y están allí operando mecánica y rutinariamente, sin memoria, sin valores ni historias que contar. Como contrapunto, los territorios son dinámicos, se construyen día a día, tal como el fuego se alimenta de leña. Sólo así los espacios físicos pierden su anonimato y pasan a ser “sí lugares”, concurridos, habitados y  humanizados por “sus dueños”, con la identidad que los distingue. Consecuentemente, la identidad es un sistema complejo de sentimientos humanos, subjetivos,  que vincula mental y emocionalmente a las personas con “su lugar”, desarrollando un sentido de pertenencia y sano orgullo por “lo propio”. La identidad también es dinámica y se construye entre todos, con recursos tangibles e intangibles, en base a códigos y referencias que caracterizan a cada comunidad. Se constituye por hitos, íconos y símbolos naturales y artificiales, que le imprimen un sello único, marcando la diferencia con otros territorios, toda vez que la alteridad es parte fundamental en la construcción de identidad. La identidad conlleva una complicidad colectiva; es un conjunto de relaciones conscientes e inconscientes, una suerte de cordón umbilical –más irracional que racional– que (con) funde emocionalmente a las personas con su lugar de origen, principalmente, con su terruño y mundo  infantil. No por casualidad Gabriela Mistral definió a “la patria” como el lugar de la infancia, dando cuenta de una cierta “identidad primigenia”, íntima e intransferible, sistema de referencia y pertenencia fundamental para el soporte psicológico de cada persona y, con ello, de su autoestima,  ganas de vivir y compartir. “La competencia”, en cambio, fragmenta: estimula el individualismo y destruye comunidades; destruye vidas y territorios. Por el contrario, en cada territorio se teje un universo particular, comunitario, con sus propias leyes, modos de vivir, convivir y ser, con visiones de mundo y formas de entender y relacionarse con los demás que son únicas. Así surgen las culturas locales, aquellas que constituyen el sistema de contenidos humanos que le dan vida, alma y sentido a los lugares; aquellas sustancias que, finalmente, constituyen los fundamentos y argumentos de identidad y, por lo tanto, permiten la libertad de ser y democracia de los pueblos. Así las cosas, las personas hacen a los lugares y los lugares hacen a las personas. Por ello, la escala humana es decisiva. El territorio es una puesta en escena donde los habitantes son los creadores y protagonistas, tanto en los espacios públicos como privados. Las coreografías y los relatos se van y se vienen. Claramente, somos los seres humanos los arquitectos de nuestro destino; somos nosotros los constructores sociales de los distintos territorios e identidades locales, aquellos que conviven dentro de un mismo “territorio mayor” y conforman a cada país, único y diferente.

Índice

Editorial Territorios e identidades: lugares habitados y «no lugares» para recuperar Gabriel Matthey 5-6
Una Mirada Territorios e identidades. El cuerpo como territorio María Paulina Soto Labbé 8-13
Perspectiva Chile en 5D: nuevas perspectivas territoriales e identitarias Gabriel Matthey Correa 14-17
Santiago como “espacio de juego” de la migración: las marcas culturales como posibilidad política Ximena Póo Figueroa 18-21
Territorios imaginados: cartografías de la virtualidad Lionel Brossi 22-24
La identidad después del patrimonio: perspectivas desde el siglo XXI Paulina Faba 25-28
Patrimonio en la ciudad: el duro oficio de sobrevivir Antonio Sahady Villanueva 29-31
Cuidar nuestro territorio es cuidar nuestra cultura e identidad Gabriela Simonetti-Grez 32-35
Sección Internacional

 

Diálogos con el mundo: desafíos estratégicos para museos y colecciones basadas en comunidades: sustentando museos regionales, centros culturales indígenas y sociedades regionales históricas Darryl Mcintyre

 

36-39
Territorios Culturales

 

 

Fundación Arica revive Pamela Cerda P. 41
Festival internacional de cine de Iquique – FICIQQ Sebastián González Itier 42
Café arte Vicente Huidobro 43
Encuentro de autores con guitarra’e palo Luis Martínez Farías 44
Bordelibre ediciones 45
Museo antropológico Sebastián Englert (MAPSE) 46
Newen Afrobeat 47
4° pasacalle ecológico y cultural 48
Agrupación Folclórica Peumayen 49
Biobiocine – festival internacional de cine de Concepción 50
Competencia de wampo – agrupación Azlilco Leufu Budi 51
Orquesta de Cámara de Valdivia – Universidad Austral de Chile 52
Festival de teatro Bosque Mágico 53
Festival Internacional de Jineteadas y Folclor de Puerto Ibáñez 54
Museo antropológico Martín Gusinde 55
 Emergencia Cultural

 

Permeabilidad territorial y gestión cultural Andrea Uribe Barriga 57
Los colectivos humanos de trabajo o comunidades laborales de identidad Mauricio Morales Rosas 58
Gestión cultural, reconstrucción de la identidad local y defensa patrimonial: la experiencia del centro cultural patrimonio de Matta sur Sebastián Ibarra, Claudio Narváez, Patricio Bahamondez 59
¿Cuál es la relación entre la gestión cultural y el territorio desde la visión del proyecto trama? Els Lauriks

 

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