Abril Becerra |Miércoles 3 de enero 2018

A principios de 2017, tres gestoras culturales se reunieron para crear una experiencia capaz de democratizar el acceso a las artes. A mediados del mismo año, la iniciativa dio como resultado una muestra que duró sólo unas horas. Este jueves, en tanto, el grupo arremeterá con una segunda propuesta: una exhibición sobre los personajes históricos del Barrio Bellavista.

Hace casi un año, tres amigas, Paulina Hernández (ingeniera civil industrial), Verónica Calderón (diseñadora) y Paulina Roblero (periodista y gestora cultural), decidieron crear una agrupación para democratizar el acceso a la cultura. El nombre escogido para el proyecto: Vamos al museo (VAM).

La idea surgió a raíz de un análisis en el que los museos aparecían como entidades distanciadas de las inquietudes del público. “Para nosotras estos espacios culturales son centros de conversación, de discusión, de reflexión sobre nuestra sociedad. Entonces, quisimos generar una instancia de participación con las personas, porque los museos, hasta ahora, han sido muy elitistas, muy cerrados”, comenta sobre el inicio del proyecto Verónica Calderón.

“Además, yo tenía muchas observaciones sobre cómo estas instituciones convocaban a las audiencias y la difusión que se hacía. Otra de mis compañeras, en cambio, tenía comentarios sobre por qué la atención se colocaba en las colecciones y no en las experiencias que van a vivir en las muestras las  personas”, añade la gestora cultural.

Pero, poco a poco el proyecto comenzó a tomar forma. Los primeros avances salieron a la luz en julio de 2017  cuando el colectivo logró poner en marcha su primer trabajo: Museo Pop-Up.

En dicha ocasión, las gestoras culturales lograron levantar una muestra en el Museo Taller, ubicado en Root 563. Entonces, el equipo reunió un extenso registro de fotografías dedicadas a la infancia que fueron conseguidas a través de una convocatoria difundida a través de redes sociales. En esa oportunidad la muestra duró sólo cuatro horas.

Hacia una experiencia colectiva

Para Verónica Calderón el trabajo de VAM ha sido fácil en el sentido de que han podido constatar, en terreno, un gran entusiasmo por participar en el colectivo. “Hay gente bastante apasionada con el tema. Quizás nos ha costado llegar a canales más masivos, pero en redes sociales nos ha ido muy bien”, dice la diseñadora.

“Hoy la gente tiene la necesidad de darse a conocer, tiene la necesidad de acceder a estas experiencias que generan conocimiento. Esto se nota muchísimo durante los talleres y actividades que realizamos”, comenta.

Pero esta experiencia no es nueva. En 2015, por ejemplo, los vecinos del Barrio Yungay crearon su propio museo. Frente a ello, Verónica Calderón señala que actualmente es posible constatar la existencia de distintas agrupaciones que están creando sus experiencias culturales.

En esta línea, la gestora indica que “democratizar el acceso a la cultura es una responsabilidad de las autoridades, pero también involucra a todos los que trabajamos en el área”.

Una nueva muestra: Museo B   

Este jueves a las 20:00 horas el colectivo inaugurará su segundo trabajo: Museo B. En esta ocasión, el grupo dará a conocer 25 retratos de vecinos históricos del Barrio Bellavista, entre ellos, un carnicero, que lleva más de 60 años trabajando en el sector, un garzón del Restaurante Galindo, y una de las administradoras del histórico Bar Venezia, espacio que cuenta con más de 50 años de historia. Cada una de estas imágenes será acompañada con un relato que da cuenta de la historia del sector y del personaje seleccionado.

“Muchas de las fotografías presentes en la muestra apelan a la nostalgia. En este caso lo que hicimos fue un trabajo colaborativo donde la gente del barrio participó en distintos talleres que se hicieron entre octubre y noviembre de 2017. A partir de ello creamos la idea de esta exposición: planeamos qué íbamos a hacer y qué forma iba a tener la muestra”, explica Verónica Calderón.

En esta línea, Verónica Calerón afirma que gran parte de los retratos presentan un tiempo pasado en el que se rememoran aquellos años donde en vez de una Universidad existía un monasterio. O bien, según la gestora, los testimonios exhiben anécdotas. Una de ellas tiene que ver con el testimonio de un hombre que debió vivir el terremoto de 1985 en el cerro San Cristóbal.

Esta exhibición estará abierta al público hasta el 17 de enero y podrá visitarse de manera gratuita en la Plaza Mayor del Patio Bellavista.

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